Un valor universal en las personas es la libertad, el gran anhelo de ser libres. De hecho, es habitual para mí trabajar con personas que buscan libertad. Que quieren ser libres. Y me recuerdan totalmente a mi hace años, antes de iniciar una serie de cambios en mi vida. Recuerdo que en aquel momento, no podía articular la palabra libertad sin que se me empañaran los ojos. En aquel entonces, no entendía nada. Si bien más adelante, supe que precisamente el sentirme prisionera (de mi mente, curiosamente) era lo que provocaba aquella sensación.

He dicho estar prisionera de la mente, ya que aunque creas que es tu situación profesional, tu piso, tu relación de pareja, tu economía… la que te priva de libertad, sólo es cómo tú estás viviendo esta situación, la que te tiene atrapado emocionalmente.

Si no eres capaz de soltar, de gestionar esta emoción, tienes el riesgo de avanzar en tu vida con rabia o resentimiento y de forma inconsciente va a estar presente en tu manera de relacionarte contigo mismo y/o con los demás.

Por tanto, para empezar a desplegar las alas que te permitirán volar alto, mi propuesta es:      

1-      Acepta la situación:

Lo que resistes persiste. Lo que aceptas se transforma. 

La fase previa a cualquier cambio sostenible consiste en aceptar aquello que te molesta, aquello que ya no quieres más. Una vez eres capaz de aceptar, te conviertes en un ser libre, ya que en ese momento se acaba la lucha contigo mismo y puedes concentrarte en avanzar hacia lo que quieres.  Aceptar es el primer paso para poder disfrutar más, en cualquier ámbito de tu vida.

Según Baldi Figueras, a quien le tengo un especial afecto “Aceptar no es resignación, es posicionarte ante la realidad sin juzgarla y decidir qué haces con ella”.

2-      Perdona.

Perdónate a ti y a los demás por todo el daño que te ha sido hecho.

Si no perdonamos nos quedamos anclados (inconscientemente) en los acontecimientos pasados, reviviendo las emociones de rabia, frustración o resentimiento. Si elegimos perdonar, soltamos el lastre del pasado y conseguimos serenidad, paz y libertad.

Sé que perdonar produce mucha controversia y resistencia. Aquí sólo señalar que perdonar no significa que damos el visto bueno a lo que nos han hecho. Perdonar significa que nos liberamos del pasado que nos ata, que dejamos de hacer reproches y, escogemos la serenidad de los instantes presentes.

Perdonar es un beneficio para nosotros mismos, no es para nadie más.

3-      Deja el juicio.

Deja de juzgarte severamente por lo que haces o no haces, dices o no dices. Por lo que hacen o no hacen los demás. El juicio proviene del ego y está ahí para que te sientas diferente, para que te enfrentes a los demás; es la voz de tu crítico interior, tu juez. Emitir juicios te llevará a sentirte mal contigo mismo y con los demás.

Una buena opción es  tomar conciencia de la cantidad de juicios que llegas a hacer durante el día y cómo te sientes después de hacerlos. Mi propuesta es que puedas escoger gestionar tu diálogo interno.  Haz uso del perdón y procura reducir el nivel de juicio.

 

Para finalizar te ofrezco esta frase que puedes utilizar como mantra, ante situaciones que te molestan:

Te perdono, lo siento… te quiero

Si quieres ir todavía más lejos, te propongo que tomes una hoja de papel y empieces a escribir todas las situaciones que te vengan a la mente y que te recuerden sentimientos de rabia, resentimiento, culpa, vergüenza…

Una vez lo tengas, lee cada una de las frases y a continuación expresa el mantra con convicción. Te aseguro que es el principio de un buen y gran final! 😉

Créeme que pensaba que nunca escribiría algo así; de hecho, al principio me daba un poco de reparo, ya que se aparta de lo que trato normalmente. Si bien, es algo que yo practico y cuyos resultados son increíbles.

Me gustaría conocer tu opinión al respecto. Por lo que no dudes en escribir en los comentarios si te ha gustado el artículo y crees que estas herramientas pueden ayudarte. Te lo agradezco enormemente.

 

 

Sobre mí:

Soy psicóloga y Coach profesional certificada por ICF. Trabajo con profesionales y empresarios que quieren desarrollar su autoliderazgo para impulsar su carrera o su negocio, consiguiendo nuevos retos profesionales y mejorar su bienestar personal. Colaboro con organizaciones y asociaciones empresariales realizando formación y eventos para el desarrollo del potencial humano.