En un artículo anterior, me basé en el impacto que tiene el estrés en nosotros y en las organizaciones, en caso de no haberlo leído, aquí lo tienes. Hoy continuamos con el mismo tema abordándolo desde las estrategias que pueden representarte grandes beneficios para reducir, manejar y prevenir el estrés.

Mujer estresada

Ante las situaciones que nos generan estrés, nuestro desafío consiste en saber cómo  enfrentarnos a la situación de la manera más saludable posible. Por supuesto que no hay una receta mágica sobre cómo librarnos de la tensión que nos supera, si bien, el hecho de seguir algunas estrategias puede ayudarnos. Aquí van algunas, que pueden darte buenos resultados:

Cuando la situación por la que estés pasando te resulte familiar, en el sentido que es similar a otras que has vivido anteriormente, como por ejemplo,  presión en la finalización de un proyecto, entrega de documentación, posponer una decisión, etc. mi recomendación es dejar de hacer aquello que otras veces no te ha dado resultado, aunque parezca una obviedad esto que comento.

Como decía Albert Einstein:

  • “Si siempre haces lo mismo, no esperes resultados distintos”. Por lo que obtén aprendizaje de todas las experiencias y evalúa lo que te sirve y lo que no.
  • Gestiona tu tiempo y planifica tus actividades. Cuando tienes muchas cosas que hacer y poco tiempo, la situación te suele desbordar y comienza la ansiedad, los nervios y el estrés. Este punto tiene que ver también con la posibilidad y capacidad de delegar.En la planificación es importante ir desglosando el proyecto u objetivo final en pequeños pasos o tareas. El hecho de centrarte en estos pasos y desarrollarlo de forma ordenada va a generarte confianza sobre la consecución del objetivo final. Generalmente pensar en fechas límite es lo que a las personas nos produce tensión, sin embargo, si logras hacer una planificación por fases y tareas, te puede ayudar.
  • Aprende a conocer tus límites y sé consciente de lo que puedes abarcar y tu organismo puede sostener. Este punto está relacionado con la asertividad y la capacidad para decir “NO”.
  • Mantén expectativas realistas. Muchas veces la perfección nos bloquea, nos exigimos mucho a nosotros mismos y también a los demás. Ser exigente con la perfección o inflexible con las prioridades puede generar mucha frustración. Se realista y no pretendas resolver todos los temas pendientes que has ido acumulando,  en un solo día.
  • Anticipa situaciones estresantes y prepárate. Imagina la situación a la que vas a enfrentarte (reunión, entrevista, presentación…), vizualízate en ella y practica tus respuestas y reacciones para sentirte preparado.
  • Mujer relajadaOrdena tu espacio personal (mesa de trabajo, papeles,…). Tener tu mesa de trabajo limpia, ordenada y sin papeles te aportará claridad, resultándote más fácil enfocarte en lo que estás haciendo. En un espacio ordenado te resultará más fácil localizar cosas que necesitas, con lo cual reducirás también el tiempo que inviertes buscando.
  • Céntrate en el momento presente para centrarte en la tarea que estás realizando en este momento. Es la antítesis de la multitarea, a lo que estamos acostumbrados la mayoría de profesionales, si bien está comprobado que cuando nos centramos únicamente en la tarea que estamos realizando aumenta nuestra concentración y la eficacia. Por lo que aunque inicialmente nos dé la impresión que podamos realizar menos tareas o incluso tardar más, somos más productivos a la hora de abordar nuestras actividades.  Cuando nos centramos únicamente en lo que estamos haciendo, se reduce la ansiedad o preocupación por el futuro y aumenta la concentración.
  • Mantén hábitos saludables: Hábitos alimentarios, de descanso y de ejercicio.
  • Permítete relajarte: Realizar actividades que permitan renovarte física y psicológicamente (descansar, practicar un hobby, hacer deporte, realizar actividades de ocio, técnicas de relajación, etc.)
  • Haz ejercicio. El ejercicio vigoriza físicamente y están probados los efectos psíquicos que tiene sobre las personas que lo practican.
  • Comparte tus emociones.  Busca alguien con quien conversar y expresar tus emociones, tanto la risa, la pena, la rabia,…. Busca maneras de gestionarlas para asumirlas desde un punto de vista constructivo y no desde la queja.
  • Pide ayuda si es necesario (a compañeros, responsables familiares, profesionales externos,…,). Hay personas que atribuyen el hecho de pedir ayuda a un signo de debilidad, si bien, esta característica de saber pedir ayuda es una actitud de líderes eficientes.
  • Mantén una actitud positiva. Trata de alimentar la confianza y desarrollar una actitud proactiva, en cualquier situación en que te encuentres, de esta manera dejas de proyectar el futuro  centrándote únicamente en todos los posibles problemas o situaciones difíciles con que podrás encontrarte. Relativiza las situaciones, concediendo la importancia necesaria a cada situación.

¿Con qué estrategias te sientes más identificado? Te invito a escoger 2 o 3 y ponerlas a prueba. Ya sabes que  la constancia es lo que te va a permitir marcar la diferencia, así que ¡ánimo!.

Ahora, dime ¿Qué otras estrategias utilizas para reducir tu nivel de estrés?

Sobre mí:

Soy psicóloga y Coach profesional certificada por ICF. Trabajo con profesionales y empresarios que quieren desarrollar su autoliderazgo para impulsar su carrera o su negocio, consiguiendo nuevos retos profesionales y mejorar su bienestar personal. Colaboro con organizaciones y asociaciones empresariales realizando formación y eventos para el desarrollo del potencial humano.