Vivimos en una sociedad que va a un ritmo muy rápido. Estamos acostumbrados a ir corriendo de un lado a otro, cuando todavía no hemos terminado un asunto nos ponemos ya en el siguiente, las personas que tenemos un carácter expansivo tenemos facilidad para vincularnos rápidamente en distintos proyectos, a nivel tecnológico los cambios son trepidantes y nuestra necesidad de adaptarnos a ellos hace que vayamos a 1.000… en fin, como solemos decir “es un No parar”.

Ante este ritmo es normal que entremos en una dinámica de hacer, hacer, hacer… sin plantearnos realmente qué finalidad tiene lo que estamos haciendo. La mayoría de personas tenemos la necesidad de estar ocupados, de ocupar nuestro tiempo y sin darnos cuenta, nuestra mente con todos los temas que tenemos entre manos.

Y de hecho, ¿Adónde nos lleva este hábito de estar ocupados constantemente?focus

Muchas veces, aunque sea duro reconocerlo, a ningún lugar escogido por nosotros, ya que muchas veces somos incapaces de discriminar entre las acciones que realmente nos interesan estratégicamente y necesitamos llevar a cabo, y las que no. Esto provoca un gran desgaste y frustración por estar todo el día ocupado, sin parar, y además, sin ver resultados.

Para poder cortar con ello, te invito a llevar a cabo el siguiente plan:

  1. Recuérdate cuáles son tus objetivos, defínelos si no lo has hecho ya. Ten presente que necesitan ser específicos y cumplir con la premisa SMART. Pensarás que siempre estoy con lo mismo… y de hecho, así es 😉 para mi es primordial este punto. Determinar dónde estás y dónde quieres llegar es el primer punto para crear acciones enfocadas que te permitan conseguir lo que deseas. Por poner un ejemplo, si  tu objetivo es económico y  tienes detectada la cantidad de dinero que necesitas facturar, esta claridad es la que te permitirá enfocarte en todo lo que tienes que llevar a cabo para poder conseguirlo. Algo muy distinto es como solemos decir “ir tirando”, sin focalizar nuestra atención en lo que queremos, sino que vamos a merced de lo que surja.
  2.  Elabora un plan de acción acorde a tus objetivos. Plantéate, ¿qué acciones necesito poner en marcha para llegar a ellos? ¿Necesito coordinarme con alguien más? ¿Cuándo voy a llevar a cabo estas acciones? Procura ser muy detallista en este punto, ya que de lo contrario, puedes perderte en el hacer por hacer.
  3.  Una vez tienes claras las acciones que necesitas realizar, hazlas. Pasa a la acción sin excusas. En este punto, puede pasar que aunque hayas definido un objetivo y tengas el plan de acción aparentemente claro, empieces a replantearte de nuevo la situación, pensando en nuevas estrategias, nuevos productos… y en definitiva, empiezas a evadir la realidad. Ten en cuenta, que la dispersión aparece cuando no tienes el suficiente compromiso con algo, empiezas a crear nuevas posibilidades o simplemente sientes cierta inseguridad. Mi recomendación es, sigue adelante con tu plan aún con las dudas o el miedo que te aborde. Siempre estás a tiempo de rectificar; lo primero es implementar y después ver si obtienes resultados.
  4.  Enfócate. Realiza acciones enfocadas si de verdad quieres obtener resultados. Este punto es el que marca la diferencia. Una cosa es hacer por hacer, y otro muy distinto es hacer para lograr lo que te has propuesto. Toma decisiones alineadas con lo que quieres y ante cualquier acción, plantéate ¿esto me acerca o me aleja de mi objetivo? Prueba a “medirte” de esta forma. Estoy segura que va ayudarte a la hora de tomar decisiones. 
  5. Alimenta tu coherencia. ¿Tus pensamientos, decisiones y acciones están alineados en estos momentos? Si decides X sueles hacer todo lo necesario para seguir adelante con X, o al primer obstáculo cambias de parecer? De nuevo lo que te ayudará en este punto es el enfoque, ser constante en tu decisión, tener la valentía (aunque cueste) de comprometerte con tu decisión (aceptarla totalmente) y actuar en consecuencia. Esto puede llevarte a tener que decir NO a algunos temas o incluso personas, quizás tengas que poner límites, renegociar colaboraciones, etc. Es normal que te surjan dudas o miedos, aunque te aseguro que cuando eres coherente contigo mismo, alineando lo que piensas con lo que haces, hay una gran sensación de satisfacción personal. ¿Qué hay más gratificante que esto si además te ayuda a ser más eficiente y a obtener resultados?

Qué me dices, ¿Cambiaría algo en ti, en tu equipo o en tu negocio actuando de forma más enfocada a como lo estás haciendo actualmente? Te animo a probarlo y no dudes en compartirlo en la zona de comentarios.

 

 

Sobre mí:

Soy psicóloga y Coach profesional certificada por ICF. Trabajo con profesionales y empresarios que quieren desarrollar su autoliderazgo para impulsar su carrera o su negocio, consiguiendo nuevos retos profesionales y mejorar su bienestar personal. Colaboro con organizaciones y asociaciones empresariales realizando formación y eventos para el desarrollo del potencial humano.