¿Qué es lo que hace que a veces no logremos nuestros objetivos? ¿Qué se interpone entre lo que queremos y los resultados reales que obtenemos, con la consecuente frustración que eso nos genera?.

El principal obstáculo, eres TÚ.

cuerda_vocecitaNo es la crisis, no es la situación económica tan desfavorecida en la que vivimos, ni tus actuales circunstancias. Las personas solemos referirnos a aspectos externos como los responsables que no nos permiten lograr lo que queremos, y esa manera de pensar, aunque no nos guste reconocerlo, nos posiciona en el rol de víctima.Y en este rol, continuamente nos estamos recordando que las cosas deberían ser distintas a como son y a la vez, nos sentimos impotentes al no sentirnos protagonistas de este cambio.

Bajo mi punto de vista, el éxito en conseguir lo que te hayas propuesto, aparte de haber definido objetivos, enfocarte en ellos y pasar a la acción, tal y como digo en este artículo , se trata en “ganar la batalla” a ese parloteo, esa voz que todos tenemos en la cabeza y que nos hace dudar de nuestra capacidad, de si vale realmente la pena lo que nos hemos propuesto, de si es factible, ¿Te suenan estos pensamientos?

Es como si dentro de nosotros hubiese un “ganador” y un “perdedor” y según quien de los dos esté hablando, así es como tú te encuentras. En tu caso, en qué porcentaje habla el ¿Ganador? y el ¿perdedor?.

El primer paso para empezar a gestionar esa “voz” es reconocerla; esto se consigue cuando eres capaz de situarte como un observador de ti mismo. En este punto, después de reconocer un pensamiento que te debilita, pregúntate ¿Qué parte de mi es la que está hablando?

Una buena forma de tomar conciencia de los mensajes que te vas dando es contando las veces que te diriges hacia ti de forma “destructiva”. Márcate períodos de tiempo (cada hora por ejemplo) y analiza  el tipo de pensamientos que tienes sobre ti.

En segundo lugar, detecta si te conviene o no este tipo de pensamiento y gestiónalo, diciente algo similar a STOP. Ahora esto no me conviene y aquí te recomiendo que te digas una frase positiva que puede sustituir a la anterior. Al principio puede sonarte falso, ya que todos los mensajes que te das a ti mismo son fruto de condicionamientos inconscientes y quizás estés más habituado a pensar de forma negativa hacia ti. Con la práctica diaria, puedes hacer que los mensajes positivos te suenen cada vez más creíbles.

Hay que entender que en el fondo, esta vocecita tiene una función protectora, ya que nos cuida y quiere evitar que nos equivoquemos, que fracasemos, que nos expongamos al ridículo, quiere evitar que otros puedan decir determinadas cosas de nosotros… y en definitiva con ello lo que hacemos es valorarnos muy por debajo de nuestras posibilidades.

Si diariamente desafías a la vocecita, te darás cuenta de tu valor como persona y es entonces cuando podrás terminar ese proyecto tan importante para ti, establecer tu negocio, conseguir clientes… y serás en definitiva, la persona que quieres ser.

Lo único que ocupa el espacio entre tu “yo grande” y tu “yo pequeño” es el valor que te das a ti mismo. Éste puede detenerte o impulsarte, todo depende de tu vocecita.

Si quieres profundizar más sobre este tema te recomiendo leer “la vocecita”, de Blair Singer. Ed. Aguilar.

¿Tienes identificada a tu vocecita? ¿Qué tipo de mensajes te dice? Me encantará leer tus comentarios y, si te ha gustado el artículo no dudes en compartirlo.

Sobre mí:

Soy psicóloga y Coach profesional certificada por ICF. Trabajo con profesionales y empresarios que quieren desarrollar su autoliderazgo para impulsar su carrera o su negocio, consiguiendo nuevos retos profesionales y mejorar su bienestar personal. Colaboro con organizaciones y asociaciones empresariales realizando formación y eventos para el desarrollo del potencial humano.