Nuestra vida y nuestro entorno, en constante cambio, nos exigen continuas adaptaciones; por tanto, necesitamos cierto nivel de activación y estado de alerta. Si bien, la línea que separa el nivel óptimo de respuesta a nuestros quehaceres y la sensación de sentir estrés es muy fina y puede confundirnos.

 La palabra Estrés, que proviene  del inglés “stress” y la traducimos como tensión, es una reacción fisiológica que  desencadena el organismo para afrontar una situación que se percibe como amenazante.

En general tendemos a creer que el estrés es consecuencia de circunstancias externas a nosotros, cuando de hecho, se trata de cómo nosotros respondemos a los estímulos externos. Por tanto, podemos decir que el desencadenante es externo aunque realmente lo que lo genera es interno. Ya que radica en las  habilidades que tenemos (o no) para gestionar la situación desafiante en la que nos encontramos.

estrés

El concepto de estrés a veces se confunde con el desafío o los retos que nos encontramos en el día a día, pero ambos conceptos son distintos. El desafío nos vigoriza psicológica y físicamente, y nos motiva a aprender habilidades nuevas y llegar a dominar nuestro trabajo. Cuando nos encontramos con un desafío generalmente nos sentimos satisfechos, aunque no sepamos cómo encarar la situación y en cambio, cuando estamos estresados, sentimos ansiedad, posible confusión y la sensación de no poder con todo.

Se utiliza el término de «estresor” para referirse al estímulo o situación que provoca una respuesta de estrés en nosotros.

Los estresores más comunes que existen en las organizaciones son los siguientes:

A nivel individual

  • La sobrecarga de trabajo. Este problema puede ser objetivo o subjetivo, de acuerdo a la valoración que cada persona haga de sus tareas y responsabilidades. Si una persona asume responsabilidades o tareas que exceden su capacidad normal puede provocar una elevación del nivel de estrés.   Ante esta situación es frecuente que la persona que lo sufre pueda tener cierto grado de insatisfacción, disminuye su autoconfianza y puede tener una sensación de amenaza. 
  • Conflicto de roles. Esta situación puede ser también objetiva o subjetiva. Es objetivo cuando existen dos o más personas dando instrucciones contradictorias. Será subjetivo si aparece una contradicción entre el mensaje que da una persona y el cargo que ostenta. Esto genera gran ansiedad e insatisfacción por el trabajo, y disminuye la creatividad de la persona quien lo sufre.
  • Ambigüedad: Cuando existe falta de claridad en los objetivos y funciones del puesto de trabajo o no están claramente definidas las responsabilidades. Como consecuencia se reduce la autoconfianza por la falta de satisfacción en la tarea que se realiza. En estos casos, pueden aparecer deseos de abandonar el puesto o llegar incluso a la depresión. Ante estas situaciones es necesario desarrollar un buen nivel de comunicación e información.
  • Incertidumbre: Por el propio puesto de trabajo o por el futuro de la compañía, que normalmente genera apatía, inseguridad y desmotivación. También ante la incertidumbre en la carrera profesional, cuando las aspiraciones profesionales no se corresponden con la realidad. Es entonces cuando aparece la ansiedad y frustración.  También aparecen síntomas de estrés ante un profesional que asume responsabilidades nuevas.

A nivel de equipo:

  • Falta de cohesión en el equipo.
  • Conflictos entre miembros de equipos o entre equipos distintos.

Los problemas de relación interpersonal y los conflictos que se derivan de ellos suelen generan mucha inseguridad e insatisfacción laboral.

A nivel Organizacional:estres 2

  • El clima laboral. El ambiente de trabajo tiene un impacto en la generación de estrés de las personas de la organización.
  • Estilo de dirección. También tiene su impacto en el incremento de estrés en los trabajadores de la empresa, especialmente ante estilos rígidos o en el polo opuesto demasiado flexibles, en los que cuesta tomar decisiones.
  • Tecnología o recursos disponibles. Si la empresa posee tecnología obsoleta, ayuda a elevar el nivel de estrés. En un sentido opuesto, también genera estrés disponer de tecnología puntera si los colaboradores que las manejan, no se sienten suficientemente capacitados.
  • Planes poco realistas. Se trata de una fuente de desmotivación cuando se concretan fechas de entrega de proyectos, alcance de objetivos etc. considerados inalcanzables para los responsables de estas tareas. Este hecho incrementa el nivel de estrés en las personas que están comprometidas con las tareas.
  • Jornadas de trabajo excesivas. Producen un desgaste físico y mental que impide al colaborador hacer frente a situaciones estresantes durante un tiempo prolongado.
 

Las consecuencias del estrés laboral no sólo afectan en la persona que lo sufre sino que también suele producir un deterioro en el ámbito laboral, influyendo negativamente tanto en las relaciones interpersonales como en el rendimiento y la productividad. El estrés laboral puede inducir a la enfermedad, al absentismo laboral, al aumento de accidentes o incluso a la incapacidad laboral, lo que genera para la empresa problemas de planificación y reorganización de puestos de trabajo, entre otros. Por tanto, el estrés representa un coste humano y económico importante para las organizaciones.

Algunos indicadores del estrés laboral en las organizaciones son: la disminución de la producción (calidad, cantidad o ambas), la falta de cooperación entre compañeros,  el aumento de quejas de los clientes, los problemas de relaciones interpersonales, el aumento del absentismo, el incremento de incidentes y accidentes, así como  el aumento de consumo de tabaco, alcohol o algunos medicamentos.

Existen poderosas técnicas de relajación que ayudan a minimizar los efectos del estrés, si bien, la mejor manera de prevenir y hacer frente al estrés es reconociendo cuándo aumentan nuestros niveles de tensión y ante qué estímulos o situaciones. Ya que si profundizamos y trabajamos en ello, nos estamos preparando para prevenir el estrés en el futuro. Por ello, te invito a reflexionar sobre algunas cuestiones:

¿Qué actividades te producen mayor tensión?

¿Cómo notas que aumenta tu nivel de tensión?

¿Cómo reaccionas ante estos casos?

Ahora que los tienes identificados, ¿Qué puedes hacer diferente la próxima vez?

¿Qué necesitas aprender o poner en marcha para evitar estas situaciones de estrés? (Quizás planificarte mejor, delegar, formarte, aprender nuevas estrategias…)

Realmente, ¿Qué te comprometes a hacer de forma distinta?

¡Adelante! Tu puedes crear el estilo el estilo de vida que se adecua a ti.

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Sobre mí:

Soy psicóloga y Coach profesional certificada por ICF. Trabajo con profesionales y empresarios que quieren desarrollar su autoliderazgo para impulsar su carrera o su negocio, consiguiendo nuevos retos profesionales y mejorar su bienestar personal. Colaboro con organizaciones y asociaciones empresariales realizando formación y eventos para el desarrollo del potencial humano.