Vivimos en una cultura en la que nos han educado (y nosotros hemos comprado la idea) de que tenemos que ser excelentes profesionales, un buen padre o una buena madre, un buen marido, una buena esposa, un buen amigo, una buena amiga… y esto suele provocarnos mucha presión y autoexigencia.  Esta sensación todavía está más desarrollada en las mujeres, y por eso la periodista Carmen García Ribas habla del síndrome de Maripili, para referirse a lo que otras personas dirían Superwoman. Si bien, este punto lo dejo para tratarlo en otro artículo.

En definitiva, me refiero a la idea de que tenemos que tener éxito en las distintas facetas de nuestra vida y, además, pretendemos seguir este camino solos. Entonces, te pregunto, ¿qué precio estás pagando por no pedir ayuda?

SUPERWOMAN

Últimamente he estado hablando con personas que se sienten colapsadas profesionalmente, pero, según su patrón tienen que demostrarse que pueden hacerlo todo solos, y ahí están, sufriendo y peleando ante una vida “injusta” según su forma de verla, sin conseguir los resultados que esperan.

Generalmente, ante este tipo de comportamientos, quien está conduciendo a las personas suele ser su “orgullo” o “ego”, a través del cual siempre se han dicho “Yo puedo con todo”, y, de hecho pensar así ¡está genial! Yo soy la primera persona en reconocer todo el poder que tenemos internamente. Si bien, hay que analizar si este pensamiento te lleva a desgastarte o no.

En  coaching a este orgullo lo llamamos “saboteador”, tratándose de una voz interna, que todos tenemos y a quien no le gustan los cambios, sino que su objetivo es mantener el status quo. Este saboteador tiene un mensaje muy interesante a darte, ya que suele aparecer en momentos de cambio, en los que quieres superarte, avanzar, aunque “él “ a su manera te quiere proteger.

Si no lo sabes gestionar bien, puede convertirse en un exceso de autoexigencia, la cual puede llevar a desgastarte y prolongar la situación incómoda que estás viviendo.

Ante este tipo de comportamientos, las personas solemos pensar que pedir ayuda para salir de la situación en la que nos encontramos es signo de debilidad o vulnerabilidad, y en cambio, se trata de una competencia de liderazgo.

Este punto es aplicable a directivos o empresarios que cada vez asumen más temas por no delegar, personas que precisan recursos económicos para cambiar su situación o emprender y no quieren recurrir a familiares por “no deber un favor” y un sinfín de otras muchas situaciones.

En definitiva, si te encuentras en esta situación, yo sugiero que te hagas las siguientes preguntas sobre la situación que te gustaría cambiar.

  • ¿Cómo estoy viviendo esta situación? Sincerarte contigo mismo es lo que te ayudará a darte cuenta sobre cómo estás, tanto física como mentalmente.
  • ¿Qué áreas de mi vida se están resintiendo debido a esta situación? Las personas somos un “todo” y cuando tienes problemas en un área de tu vida, esto tiene efectos colaterales en las otras, y al revés, cuando realizas un cambio en algún ámbito también obtienes beneficios en las otras.
  • ¿De qué otra forma me gustaría vivir esta situación o podría vivirla? Al hacerte esta pregunta ten en cuenta que pueden aparecer otros saboteadores, diciéndote cosas como: “pues de ninguna, ya que no es fácil”. Se cauto en este punto y apela a todo tu potencial, seguro que encontrarás una manera de poder vivirla de forma distinta.
  • ¿Qué necesito para vivirla de forma distinta? Es en este momento cuando puedes pensar en todos los recursos necesarios que pueden ayudarte a este cambio.
  • ¿Quién podría ayudarme? Se honesto y humilde en este punto, para poder detectar qué personas son ideales para ti en este momento, (un familiar, un amigo, un informático, un asesor, un coach…)
  • Y por último, da el paso y déjate ayudar. Sal de tu zona de confort. Puede que no acabes de estar convencido ya que representa un paso importante según tu forma de funcionar normalmente, entonces, trata de negociar con la persona que puede ayudarte. Por ejemplo, en el caso que precises solicitar un préstamo a un amigo o familiar, plantéate cómo y cuándo devolvérselo. Ante la situación de poder apoyarte más en tu equipo de trabajo o delegar alguna actividad, asúmelo como que estás experimentando si estas personas son las adecuadas para este proyecto. Siempre puedes rectificar.

De esta forma, no estarás rechazando algo que necesitas en este momento, sino que con esta fórmula mantienes tu propia “independencia” sin arruinarte tu vida por no pedir ayuda.

 

Sobre mí:

Soy psicóloga y Coach profesional certificada por ICF. Trabajo con profesionales y empresarios que quieren desarrollar su autoliderazgo para impulsar su carrera o su negocio, consiguiendo nuevos retos profesionales y mejorar su bienestar personal. Colaboro con organizaciones y asociaciones empresariales realizando formación y eventos para el desarrollo del potencial humano.