conflictoLas personas por el simple hecho de ser seres sociables y poder comunicarnos asumimos un gran reto: Comunicarnos de forma eficiente, ya que muchas veces nuestros mensajes no son captados ni en la forma ni en el contenido a cómo lo queríamos expresar. Ahora bien, a parte de la distorsión en el mensaje, existen determinadas actitudes y comportamientos que hacen insostenible cualquier tipo de relación, bien sea entre un equipo de trabajo, entre socios, a nivel de pareja, etc.

John Gottman fue pionero en referirse a los tóxicos en las relaciones para enumerar las tendencias negativas que pueden habitar en nosotros en momentos de interrelación con otras personas y que cuando aparecen, debemos actuar en consecuencia, ya que de lo contrario, podemos entrar en una espiral muy dañina para la relación.

Toma nota de estos cuatro tóxicos, ya que  son más comunes de lo que deberían:

  1. Culpar o criticar: Quien adopta esta actitud se centra en atacar a la persona con quien interactua. Este punto es muy destructivo ya que representa un ataque directo a la identidad del interlocutor o a un determinado colectivo. Por ejemplo, decir “Eres un desastre, has vuelto a hacer lo mismo, ¿Cómo puedo confiar en ti?” es distinto de decir “Ha vuelto a ocurrir lo mismo. ¿Qué podemos hacer para evitarlo?”
  2.  Ponerse a la defensiva: Esta actitud se utiliza como medida de protección, suele ser muy común en las personas aunque no ayuda en absoluto a la resolución de un conflicto. Cuando una persona está a la defensiva experimenta mucha tensión y no puede centrarse en el foco de la conversación. En el fondo está negando su responsabilidad, se apoya en excusas y se cobija en la queja, respondiendo a una queja de alguien con otra queja.
  3.  Aislamiento: Quien utiliza esta conducta pretende no querer implicarse de forma activa en las conversaciones con otras personas. La persona en cuestión se “cierra” cortando así la conexión. Algunas formas de aislarse son quedarse en silencio, negarse a participar, retirarse o renunciar. Esta actitud implica estar escapándose de la relación, en lugar de enfocarse en resolver los problemas.
  4.  Desdén o desprecio: Incluye el sarcasmo, subestimar al otro, el cinismo, la ironía despreciativa y en casos extremos el insulto. El desprecio es un signo abierto de falta de respeto.

Estas toxinas suelen estar presentes en nuestras relaciones y en cierta medida, cada uno de nosotros utiliza una o varias en distintas situaciones, si bien su utilización frecuente tiene un efecto destructivo en nuestras relaciones.

¿Tienes identificadas algunas de estas toxinas en tus relaciones?

Si la respuesta es afirmativa, te sugiero trazar un plan sobre cómo actuar cuando alguna de estas toxinas está presente de modo regular en el equipo. Para poder ayudarte, la próxima semana escribiré sobre posibles “antídotos” o buenas prácticas a poder aplicar ante estos casos.

Mientras, me gustaría leer tus comentarios al respecto más abajo.

Un saludo,

Begoña Cartagena

Sobre mí:

Soy psicóloga y Coach profesional certificada por ICF. Trabajo con profesionales y empresarios que quieren desarrollar su autoliderazgo para impulsar su carrera o su negocio, consiguiendo nuevos retos profesionales y mejorar su bienestar personal. Colaboro con organizaciones y asociaciones empresariales realizando formación y eventos para el desarrollo del potencial humano.