¿Te has parado a pensar algún momento en qué sueles invertir tu tiempo y tu energía? Las personas solemos enfocarnos en dos áreas diferentes e incompatibles entre ellas. Fíjate en cuál puedes poner tu atención para hacer que las cosas sucedan.

En este artículo voy a basarme en la teoría de uno de los grandes referentes del management, Stephen Covey, autor del bestseller “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, cuya primera edición vió la luz en 1990, si bien es de notoria actualidad todavía. Si no lo has leído te lo recomiendo.

Según S. Covey las personas nos movemos en  el círculo de preocupación  o en el círculo de influencia. La principal diferencia que existe entre estas 2 áreas es que en la de Influencia, las cosas dependen de ti, tú puedes hacer algo para impactar en un tema determinado. En cambio, en el círculo de la preocupación, las cosas no dependen de ti, por lo que cualquier cosa que hagas no produce ningún impacto en la situación. Por ejemplo, aunque yo quiera que mañana haga sol, Que lo haga o no, es algo que no depende de mí.

Las personas que se mueven en el círculo de influencia son proactivas, toman su responsabilidad por hacer que las cosas sucedan y generalmente su energía es positiva. Algunas de las expresiones que utilizan son: evaluemos las alternativas, elegiré una respuesta adecuada, prefiero, etc.

Este círculo puede aumentarse, por lo que cuanto más te centres en esta área, menor será tu área de preocupación.

Ahora bien, las personas reactivas, son las que se encuentran en el círculo de la preocupación. Su foco se sitúa en los defectos de otras personas, en los problemas del medio o circunstancias sobre las que no se tiene ningún control. Se centran en lo que está fuera de ellas y, algunas expresiones que se utilizan cuando una persona se encuentra en esta zona son: no puedo hacer nada, no lo permitirán, tengo que hacer esto, no puedo, etc.

Si estamos situados en el área de preocupación, estamos reaccionando al entorno y de ello se derivan sentimientos de culpa e impotencia, y en las conversaciones es común centrarnos en las quejas. ¿Te suena?

Zona de preocupaciónSi de verdad quieres influir en las condiciones en que te encuentras, empieza a trabajar sobre ti mismo, en lugar de preocuparte.

En el círculo de influencia el foco está puesto en la propia persona, en el “ser”. Asumimos que podemos cambiar la situación y que depende de uno mismo. En esta área podremos realizar los cambios de hábitos que necesitamos para alcanzar lo que nos proponemos, ser consciente de lo que te funciona y lo que no para obtener resultados y del modo en que vemos las dificultades que no controlamos.

El enfoque proactivo consiste en cambiar desde dentro hacia fuera y en relación a nuestro ser, por lo que desde esta perspectiva puedes plantearte ser más ingenioso, más diligente, más organizado, asertivo, etc.

Esta idea constituye para muchas personas un cambio de paradigma. Es mucho más fácil culpar a los otros antes de reconocer nuestra propia situación de estancamiento. Pero somos responsables y tenemos la habilidad para responder, de controlar nuestras vidas y de influir poderosamente en nuestras circunstancias trabajando sobre el ser, sobre lo que somos.

Te invito a que revises todos los temas en los que centras tu atención (bien por estar en tu cabeza o en forma de proyectos pendientes encima de la mesa), y puedas distribuirlos en las dos áreas, preguntándote, ¿Hay algo que pueda hacer en relación a este tema?  Una vez los tengas distribuidos, todo lo que hayas situado en el área de influencia, plantéate ¿Cuál va a ser el siguiente paso que voy a realizar?

Los temas que formen parte del área de preocupación, te sugiero que te los saques de la cabeza, ya que como dice su nombre te PREOCUPAN sin poder hacer nada, por lo que mejor que inviertas tu tiempo y energía en cosas más importantes que dependan de ti, y si no tienes suficientes, limítate a disfrutar o descansar. ¿De qué te sirve tener la cabeza ocupada?

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Un saludo,

Begoña Cartagena

Foto de Alto Rendimiento S.L.

Sobre mí:

Soy psicóloga y Coach profesional certificada por ICF. Trabajo con profesionales y empresarios que quieren desarrollar su autoliderazgo para impulsar su carrera o su negocio, consiguiendo nuevos retos profesionales y mejorar su bienestar personal. Colaboro con organizaciones y asociaciones empresariales realizando formación y eventos para el desarrollo del potencial humano.